JMJ
Pax
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37
Gloria a ti, Señor.
En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos:
"Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre:
comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca;
entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y
construían; pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo
perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el
que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente
conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado;
habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada".
Entonces, los discípulos le preguntaron:
"¿Dónde sucederá eso, Señor?"
Y él les respondió:
"Donde hay un cadáver, allí se juntan los buitres".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Suplicamos tu oración: Esto es gratis pero cuesta. No sería posible sin tus oraciones: al menos un Avemaría de corazón por cada email que leas. Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo; bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús; Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. ¡Recuérdanos en tus intenciones de Misa!
Aclaración: una relación muere sin comunicación y comunidad-comunión. Con Dios es igual: las "palabras de vida eterna" (Jn 6,68; Hc 7,37) son fuente de vida espiritual (Jn 6, 63), pero no basta charlar por teléfono (oración), es necesario visitarse, y la Misa permite ver a Jesús, que está tan presente en la Eucaristía, que Hostias han sangrado: www.therealpresence.org/eucharst/mir/span_mir.htm
Por leer la Palabra, no se debe dejar de ir a Misa, donde ofrecemos TODO (Dios) a Dios: al actualizarse el sacrificio de la Cruz, a) co-reparamos el daño que hacen nuestros pecados al Cuerpo de Cristo que incluye los Corazones de Jesús y de María, a Su Iglesia y nosotros mismos, b) adoramos, c) agradecemos y d) pedimos y obtenemos Gracias por nuestras necesidades y para la salvación del mundo entero… ¿Que pasa en CADA Misa? 5 minutos: http://www.youtube.com/watch?v=v82JVdXAUUs
Nota: es una película protestante, por eso falta LA MADRE.
El Misterio de la Misa en 2 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=0QCx-5Aqyrk
Lo que no ven tus ojos (2 minutos): http://www.gloria.tv/media/y3hgYNp23xu
El Gran Milagro (película completa): http://www.gloria.tv/media/hYyhhps7cqX
Explicación: http://www.youtube.com/watch?v=eFObozxcTUg#!
"El GRAN tesoro oculto de la Santa Misa": http://iteadjmj.com/LIBROSW/lpm1.doc
Si Jesús se apareciera, ¿no correríamos a verlo, tocarlo, adorarlo? Jesús está aquí y lo ignoramos. Jesús nos espera (Mc 14,22-24) en la Eucaristía: "si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros" (Jn 6,53; 1 Jn 5,12). La Misa es lo mínimo para salvarnos. Es como si un padre dijera "si no comes, te mueres, así que come al menos una vez por semana". Si comulgamos en estado de Gracia y con amor, nos hacemos uno (común-unión) con el Amor y renovamos la Nueva Alianza de Amor. Si faltamos a las bodas del Cordero (Ap.19,7-10) con su Iglesia (nosotros), sabiendo que rechazamos el Amor de Dios, que está derramando toda su Sangre por nuestros pecados personales, nos auto-condenamos a estar eternamente sin Amor: si una novia falta a su boda, es ella la que se aparta del amor del Novio para siempre, sabiendo que Él da la Vida por ella en el altar. ¿Qué pensaríamos si un cónyuge le dice al otro: "Te amo, pero no quiero verte todos los días, y menos los de descanso"? ¿Le ama realmente?
Faltar a Misa viola los principales mandamientos: el primero ("Amar a Dios sobre todas las cosas") y tercero ("Santificar las fiestas"). Por nuestro propio bien y evitar el infierno eterno, Dios sólo nos pide que nos regalemos 1 de las 168 horas de vida que Él nos regala cada semana: 0,6% ¡No seamos ingratos! Idolatramos aquello que preferimos a Él: los "dioses" son el descanso, entretenimiento, comida, trabajo, compañía, flojera. Prefieren baratijas al oro. Si en la Misa repartieran 1 millón de dólares a cada uno, ¿qué no harías para asistir? ¡Pues recibes infinitamente más! "Una misa vale más que todos los tesoros del mundo"… Por todo esto, es pecado mortal faltar sin causa grave a la Misa dominical y fiestas (Catecismo 2181; Mt 16, 18-19; Ex 20,8-10; Tb 1,6; Hch 20,7; 2 Ts 2,15).
Si rechazamos la Misa, ¿cómo vamos a decir "Padre Nuestro" si rechazamos volver a la Casa del Padre? ¿cómo decir "Santificado sea Tu Nombre", "Venga a nosotros Tu Reino", "Hágase Tu Voluntad", "Danos hoy nuestro pan supersubstancial de cada día" y "no nos dejes caer en la tentación más líbranos del malo", si todo eso lo obtenemos de la Misa?
Estamos en el mundo para ser felices para siempre, santos. Para lograr la santidad, la perfección del amor, es imprescindible la Misa y comunión, si es posible, diaria, como pide la Cátedra de Pedro, el representante de Cristo en la tierra (Canon 904). Antes de comulgar debemos confesar todos los pecados mortales: "quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación" (1 Cor 11,29; Rm 14,23). ¿Otros pecados mortales? no confesarse con el Sacerdote al menos una vez al año (CDC 989), no comulgar al menos en tiempo pascual (920), abortar (todos los métodos anticonceptivos no barrera son abortivos), promover el aborto (derecho a decidir, derechos (i)reproductivos, fecundación artificial), planificación natural sin causa grave, deseo o actividad sexual fuera del matrimonio por iglesia, privar de Misa a niños en uso de razón, borrachera, drogas, comer a reventar, envidia, calumnia, odio o deseo de venganza, ver pornografía, robo importante, chiste o burla de lo sagrado… ver más en http://www.iesvs.org/p/blog-page.html
Si no ponemos los medios para confesamos lo antes posible y nos sorprende la muerte sin arrepentirnos, nos auto-condenamos al infierno eterno (Catecismo 1033-41; Mt. 5,22; 10, 28; 13,41-50; 25, 31-46; Mc 9,43-48, etc.). Estos son pecados mortales objetivamente, pero subjetivamente, pueden ser menos graves, si hay atenuantes como la ignorancia. Pero ahora que lo sabes, ya no hay excusa (Jn 15,22).
† Misal
vie 32a. Ordinario año impar
Antífona de Entrada
Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que con amor gobiernas los cielos y la tierra; escucha
paternalmente las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Si pudieron investigar el universo, ¿cómo no descubrieron a su creador?
Lectura del libro de la Sabiduría 13, 1-9
Insensatos han sido todos los hombres que no han conocido a Dios y no han sido capaces de
descubrir, a través de las cosas buenas que se ven a "Aquél-que-es"; que no han reconocido al
artífice, fijándose en sus obras, sino que han considerado como dioses al fuego, al viento, al aire
sutil, al cielo estrellado, al agua impetuosa o al sol y a la luna, que rigen el mundo.
Si fascinados por la belleza de las cosas, pensaron que éstos eran dioses, sepan cuánto los
aventaja el Señor de todas ellas, pues fue el autor mismo de la belleza quien las creó.Y si fue su
poder y actividad lo que los impresionó, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquél que las
hizo; pues reflexionando sobre la grandeza y hermosura de las criaturas, se puede llegar a
contemplar a su creador.
Sin embargo, no son estos hombres tan dignos de reprensión, pues tal vez andan desorientados,
buscando y queriendo encontrar a Dios. Como viven entre sus obras, se esfuerzan por
conocerlas y se dejan fascinar por la belleza de las cosas que ven. Pero no por eso tienen
excusa, pues si llegaron a ser tan sabios para investigar el universo, ¿cómo no llegaron a
descubrir fácilmente a su creador?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 18
Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo trasmite a la otra noche.
Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo.
Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio
Lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37
Gloria a ti, Señor.
En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos:
"Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre:
comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca;
entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y
construían; pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo
perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el
que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente
conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado;
habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada".
Entonces, los discípulos le preguntaron:
"¿Dónde sucederá eso, Señor?"
Y él les respondió:
"Donde hay un cadáver, allí se juntan los buitres".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos
el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
Alabanza a Dios por la creación y redención del género humano
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Pues por medio de tu amado Hijo, eres el
creador del género humano, y también el autor bondadoso de la nueva creación.
Por eso,
con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te
bendicen tus santos. Con ellos, también nosotros, a una con los ángeles, cantamos tu gloria
gozosos diciendo:
Antífona de la Comunión
Para mí, Señor, has preparado la mesa y has llenado la copa hasta los bordes.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad para que, alimentados del mismo pan del cielo,
permanezcamos siempre unidos por el mismo amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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† Meditación diaria
32ª semana. Viernes
EL SENTIDO CRISTIANO DE LA MUERTE
— No podemos vivir de espaldas a ese momento supremo. Nos preparamos día a día.
— La muerte adquiere un sentido nuevo con la Muerte y Resurrección de Cristo.
— Lecciones para la vida que nos da la muerte.
I. El Evangelio de la Misa1 nos habla de la segunda venida de Cristo a la tierra, que será inesperada. Pues como el relámpago fulgurante brilla de un extremo al otro del cielo, así será en su momento el día del Hijo del hombre. En este discurso del Señor se interponen diversos planos de sucesos, y en todos ellos se hace hincapié en la repentina llegada de Jesús glorioso al fin de los tiempos.
Los discípulos, llevados por una curiosidad natural, preguntan dónde y cuándo tendrán lugar los acontecimientos que acaban de oír. El Señor les responde con un proverbio conocido ya seguramente por ellos: Donde quiera que esté el cuerpo, allí se reunirán las águilas. Quiere poner de manifiesto Jesús que, con la misma rapidez con que las aves de rapiña se dirigen a su presa, así será el encuentro del Hijo de Dios con el mundo al fin de los tiempos y con cada hombre al fin de sus días. Porque vosotros sabéis muy bien -escribe San Pablo a los primeros cristianos de Tesalónica- que como el ladrón en la noche, así vendrá el día del Señor2. Es una llamada, una vez más, a la vigilancia, a no vivir de espaldas a esa jornada definitiva –el día del Señor– en la que por fin veremos cara a cara a Dios. San Agustín, comentando este Evangelio, enseña que la razón por la que estas cosas permanecen ocultas es para que estemos siempre preparados3.
En algunos ambientes no es fácil hoy hablar de la muerte; solo el hecho de mencionarla parece un asunto desagradable, de mal gusto. Sin embargo, es el acontecimiento que ilumina la vida, y la Iglesia nos invita a meditarlo; precisamente para que no nos encuentre desprevenidos ese momento supremo. El modo pagano de pensar y de vivir de muchos –incluso de algunos que externamente se dicen cristianos– les lleva a vivir de espaldas a esta realidad y a borrar, en lo posible, las señales indicadoras de que caminamos deprisa a un fin. Y toman esta actitud porque ignoran el sentido verdadero de la muerte. En vez de considerarla como una «amiga» o incluso como una «hermana»4, se la ve como una catástrofe, la gran catástrofe que un día ha de llegar y que echa por tierra los planes y las ilusiones en los que se ha puesto todo el sentido del vivir; por tanto –piensan–, es preciso ignorarla, como si no hubiera de afectarnos personalmente. En lugar de verla como lo que en realidad es, la llave de la felicidad plena, se la ve como el fin del bienestar que tanto cuesta amasar aquí abajo. Ignoran, en su falta de fe operativa y práctica, que el hombre seguirá existiendo, aunque haya de «cambiar de casa»5. Como nos recuerda frecuentemente la liturgia, vita mutatur, non tollitur6, la vida se cambia, pero no se pierde. Para el cristiano, la muerte es el final de una corta peregrinación y la llegada a la meta definitiva, para la que nos hemos preparado día a día7, poniendo el alma en las tareas cotidianas. Con ellas, y a través de ellas, nos hemos de ganar el Cielo. Por eso, para él ese momento no llegarácomo el ladrón en la noche, porque cuenta, serenamente, con ese encuentro definitivo con su Señor. Sabe bien que la muerte «es un paso y traslado a la eternidad, después de correr en esta carrera temporal»8.
Con todo, «si alguna vez te intranquiliza el pensamiento de nuestra hermana la muerte, porque ¡te ves tan poca cosa!, anímate y considera: ¿qué será ese Cielo que nos espera, cuando toda la hermosura y la grandeza, toda la felicidad y el Amor infinitos de Dios se viertan en el pobre vaso de barro que es la criatura humana, y la sacien eternamente, siempre con la novedad de una dicha nueva?»9.
II. La Sagrada Escritura nos enseña expresamente que Dios no hizo la muerte, ni se alegra en la perdición de los seres vivos10. Antes del pecado original no había muerte, tal y como hoy la conocemos, con ese sentido doloroso y difícil con que tantas veces la hemos visto, quizá de cerca, La rebelión del primer hombre trajo consigo la pérdida de dones extraordinarios que Dios le había concedido al crearlo. Y así, ahora, para llegar a la casa del Padre, nuestra definitiva morada, hemos de atravesar esa puerta: es el tránsito de este mundo al Padre11. La desobediencia de Adán llevó consigo, junto a la pérdida de la amistad con Dios, la pérdida del don gratuito de la inmortalidad.
Pero Jesucristo destruyó la muerte e iluminó la vida12, le quitó su maldad esencial, el aguijón, el veneno; y, gracias a Él, adquiere un sentido nuevo; se convierte en el paso a una Vida nueva. Su victoria se transmite a todos los que creen en Él y participan de su Vida. Yo soy –afirmó el Maestro– la resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aun cuando hubiere muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá para siempre13. Aunque la muerte es el enemigo del hombre en su vida natural, en Cristo se convierte en «amiga» y «hermana». Aunque el hombre sea derrotado por ese enemigo, sale al fin vencedor porque mediante ella, mediante la muerte, adquiere la plenitud de la Vida. Se entiende bien que para una sociedad que tiene como fin casi exclusivo, o exclusivo, los bienes materiales, la muerte siga siendo el fracaso total, el último enemigo que acaba de golpe con todo lo que dio sentido a su vivir: placer, gloria humana, goce de los sentidos, ansias desordenadas de bienestar material... Quienes tienen el alma pagana siguen viviendo como si Cristo no hubiera realizado la Redención, transformando completamente el sentido del dolor, del fracaso y de la muerte.
La muerte de los pecadores es pésima14, afirma la Sagrada Escritura; en cambio, es preciosa, en la presencia de Dios, la muerte de los santos15. En este mismo sentido, la Iglesia celebró desde los primeros tiempos el día de la muerte de los mártires y de los santos como un día de alegría; era el dies natalis, el día del nacimiento a la nueva Vida, a la felicidad sin término, el día en que contemplaron, radiantes, el rostro de Jesús. Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor, nos recuerda el Apocalipsis. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos, pues sus obras los acompañan16. No solamente serán premiados por su fidelidad a Cristo, hasta en lo más pequeño –hasta un vaso de agua dado por Cristo recibirá su recompensa17–, sino que, como enseña la Iglesia, permanecerán con ellos, de algún modo, «los bienes de la dignidad humana, la unión fraterna y la libertad, en una palabra, los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos propagado por la tierra con el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal...»18. Todo lo demás se perderá: volverá a la tierra y al olvido... Sus buenas obras le acompañan.
III. La muerte nos da grandes lecciones para la vida. Nos enseña a vivir con lo necesario, desprendidos de los bienes que hemos de usar, pero que dentro de un tiempo, siempre corto, habremos de dejar; llevaremos, para siempre, el mérito de nuestras buenas obras.
La muerte nos enseña a aprovechar bien cada día: carpe diem19, goza del presente, decían los antiguos; y nosotros, con sentido cristiano, podemos darle un sentido nuevo: aprovechemos gozosamente cada día como si fuera el único, sabiendo que ya no se repetirá jamás. Hoy, a la hora del examen de conciencia, nos dará gran alegría pensar en las jaculatorias, actos de amor al Señor, trato con el Ángel Custodio, favores a los demás, pequeños servicios, vencimientos en el cumplimiento del deber, paciencia quizá..., que el Señor ha convertido en joyas preciosas para la eternidad. Con la muerte termina la posibilidad de merecer para la vida eterna20. No dejemos escapar estos días, numerados y contados, que faltan para llegar al final del camino.
La incertidumbre del momento de nuestro encuentro definitivo con Dios nos impulsa a estar vigilantes, como quien aguarda la llegada de su Señor21, cuidando con esmero el examen de conciencia, con contrición verdadera por las flaquezas de esa jornada; aprovechando bien la Confesión frecuente para limpiar el alma aun de pecados veniales y de las faltas de amor. El recuerdo de la muerte nos ayuda a trabajar con más empeño en la tarea de la propia santificación, viviendo no como necios, sino como prudentes, redimiendo el tiempo22, recuperando tantos días y tantas oportunidades perdidas; a veces puede ocurrir lo que escribió el clásico: «No es que tengamos poco tiempo, es que hemos perdido mucho»23. Aprovechemos el que nos queda.
Hemos de desear vivir largo tiempo, para rendir mayores servicios a Dios, para presentarnos delante del Señor con las manos más llenas..., y porque amamos la vida, que es un regalo de Dios. Y cuando llegue nuestro encuentro con el Señor, hasta esos últimos instantes nos han de servir para purificar nuestra vida y ofrecernos con un acto de amor a Dios Padre. Para ese trance escribió San Ignacio de Loyola: «Como en la vida toda, así también en la muerte, y mucho más, debe cada uno (...) esforzarse y procurar que Dios nuestro Señor sea en ella glorificado y servido, y los prójimos edificados, a lo menos del ejemplo de su paciencia y fortaleza, con fe viva, esperanza y amor de los bienes eternos...»24. El último instante aquí en la tierra debe ser también para la gloria de Dios. ¡Qué alegría nos dará entonces todo lo que nos afanamos en llevar a cabo en la vida por el Señor!: el trabajo ofrecido, las personas que procuramos acercar al sacramento de la Confesión, los mil pequeños detalles de servicio a quien trabajó tantas horas con nosotros, la alegría que llevamos a la familia y a todos, las intemperancias que procuramos disculpar y olvidar...
Después de haber dejado aquí frutos que perdurarán hasta la vida eterna, partiremos. Entonces podremos decir con el poeta:
«—Dejó mi amor la orilla
y en la corriente canta.
—No volvió a la ribera
que su amor era el agua»25.
1 Lc 17, 26-37. — 2 1 Tes 5, 2. — 3 Cfr. San Agustín, Comentario al Salmo 120, 3. — 4 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, nn. 735 y 739, — 5 Cfr. Ibídem, n. 744. — 6 Misal Romano, Prefacio de difuntos. — 7 Cfr. C. Pozo, Teología del más allá, BAC, Madrid 1980, pp. 468 ss. — 8 San Cipriano, Tratado sobre la mortalidad, 22. — 9 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 891. — 10 Sab 1, 13. — 11Jn 13, 1. — 12 2 Tim 1, 10. — 13 Jn 11, 25. — 14 Sal 33, 22. — 15 Sal 15, 15. — 16 Apoc 14, 13. — 17 Mt 10, 42. — 18 Conc Vat. II, Const. Gaudium et spes, 39. — 19 Horacio, Odas, 1, 11, 7. — 20 Cfr. León X, Bula Exsurge Domine, 15-VI-1520, prop. 38. — 21 Cfr. Lc 12, 35-42. — 22 Ef 5, 15-16. — 23 Séneca, De brevitate vitae, 1, 3. — 24 San Ignacio de Loyola, Constituciones S. I., p. 6ª. c, 4, n. 1. — 25 B. Llorens, Secreta fuente, Rialp, Madrid 1948, p. 86.
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† Santoral (si GoogleGroups corta el texto, lo encontrará en www.iesvs.org)
El santo amigo del Papa Francisco
Artémides Zatti nació en Boretto, Italia, el 12 de octubre de 1880. Desde los nueve años tuvo que empezar a trabajar para llevar un poco de dinero a su casa, pues su familia era muy humilde. En 1897, a causa de la lamentable situación económica, tuvieron que emigrar a Bahía Blanca, Argentina.
Allí, él frecuentó una asociación escolar que estaba dirigida por los salesianos. Poco a poco fue percibiendo en su interior una especial sintonía con la vocación religiosa salesiana, hasta que en un momento decidió optar por consagrar su vida al Señor como hermano coadjutor, siendo admitido en 1900 en la Casa de Bernal como aspirante por Monseñor Cagliero.
Después de un tiempo, se le confió a los cuidados de un joven sacerdote tuberculoso; experiencia que hizo que contrajera la enfermedad. Así, ingresó al Hospital de San José, dirigido por un sacerdote y médico llamado Evaristo Garrone; asistiéndolo en sus necesidades.
Artémide le hizo una promesa a María Auxiliadora, que fue consagrar su vida a los enfermos, en caso de curarse. Luego, contra todo pronóstico médico, sanó y pudo cumplir su promesa, ocupándose primero de la farmacia del hospital, y más adelante, a raíz de la muerte del Padre Garrone, asumiendo la completa responsabilidad del hospital.
Siempre vivía dedicándose plenamente a sus enfermos, a quienes siempre visitaba diariamente. Se le llamaba "el infatigable enfermo" o "el amigo de los pobres"; pasó 50 años de su vida trabajando en el hospital.
En 1913, Artémide fue el alma de la construcción del nuevo hospital, que permitió poder acoger y cuidar a más enfermos. En el año 1950, luego de caer por una escalera, tuvo que guardar reposo, parando así su labor por un tiempo. Poco después se le declaró un cáncer del que murió el 15 de marzo de 1951 en Viedma a los 70 años.
Él se entregaba a los demás sin cálculo ni medida, pues veía en cada enfermo al Señor mismo. Sus "ordenes" a la enfermera han quedado en las memorias de todos: "Prepare un lecho para el Señor", "¿Tienes sopa caliente y vestidos para un Jesús de 10 años?".
Una vida desbordante de bondad y de dulzura, a tal punto que todos llamaban a esta bella figura de salesiano coadjutor "un ángel que se hizo enfermero". Habiéndose obtenido un milagro por su intercesión, fue declarado venerable por Su Santidad Juan Pablo II en 1997 y beatificado el 14 de abril del 2002
¡Favor de rezar por su pronta canonización! Prueba la novena y comprueba los milagros:
Oración para pedir gracias por su intercesión
Señor Jesús.
Tú llamaste a don Zatti, salesiano coadjutor,
para servir a los pobres y necesitados.
Tú le diste la fuerza para entregarse
con alegría y sin descanso a sus hermanos enfermos.
Tú lo hiciste un hombre bueno,
que supo vivir fielmente tu Evangelio
en el trabajo cotidiano y en el sacrificio escondido.
Te pedimos la alegría de verlo brillar en el cielo de tus santos
y de dar también nosotros testimonio de tu Luz.
Te pedimos por su intercesión la gracia de .....................
Amén.
Novena para pedir gracias
1. Rece la oración anterior, con fe y confianza, por 9 días seguidos.
2. Haga cada día una obra de caridad en favor de los enfermos y necesitados.
3. Tome el compromiso de confesarse y comulgar.
4. Si puede, dé a conocer la gracia recibida y colabore con una limosna.
Comunica el milagro a:
Causa de canonización del venerable Artémides Zatti:
* Casilla de correo 52 - (8500) Viedma - Argentina
* Vieytes 150 - (8000) Bahía Blanca - Argentina
* O también puede ponerse en contacto con el Obispado de Viedma
Padre Jorge Mario Bergoglio: "sobre la experiencia que he tenido con Don Zatti "
IHS
Buenos aires, 18 de mayo de 1986
R.P.
Cayetano Bruno, SDB
Buenos Aires
Querido P. Bruno:
Pax Christi!!
En su carta del 24 de febrero Usted me pedía que procurar escribir algo sobre la experiencia que yo había tenido con Don Zatti (con quien me hice muy amigo), respecto a las vocaciones de Hermanos Coadjutores. Le pido me disculpe la tardanza en responder, pero realmente durante este tiempo me costó encontrar un espacio tranquilo para recordar todo aquello y ponerlo por escrito. Pero nunca es tarde…
- Nosotros teníamos una penuria muy grande de Hermanos Coadjutores. Pongo como referencia el año 1976, que fue el que conocí la vida de Don Zatti. En ese año, el Hermano Coadjutor menor tenía 35 años, era enfermero, y moriría cuatro años después víctima de un tumor cerebral. El que le seguía en edad tenía 46 años, y el que seguía a éste tenía 50 años. De aquí en más todos ancianos (muchos de ellos siguen trabajando actualmente como brazos de mar con sus 80 años encima). Este "cuadro demográfico" de los Hermanos Coadjutores en la Provincia Argentina hacía pensar a muchos en la posibilidad de que se trataba de una situación irreversible, y que no habría más vocaciones. Algunos, incluso, se cuestionaban sobre la "actualidad" de la vocación del Hermano Coadjutor en la Compañía, debido a que -por los hechos- parecía que se extinguirían. También se daban esfuerzos en varias partes por delinear una "nueva imagen" del Hermano Coadjutor, para ver si –por este camino- se lograba una mayor convocatoria de jóvenes que siguieran este ideal.
- Por otra parte, el P. General P. Pedro Arrupe, S.J., insistía con fuerza en la necesidad de la vocación del Hermano Coadjutor para el cuerpo entero de la Compañía. Incluso decía que la Compañía no era la Compañía, sin Hermanos Coadjutores. Los esfuerzos que hizo el P. Arrupe en esta área fueron ingentes. La crisis era no solo de algunas Provincias, sino de toda la Compañía (en la referente a las vocaciones de Hermanos).
- En 1976, creo que fue por el mes de septiembre aproximadamente, durante una visita canónica que hice a los misioneros jesuitas del norte argentino, me detuve en el Arzobispado de Salta durante algunos días. Allí, entre charla y charla de sobremesa, Mons. Pérez me contó la vida de Don Zatti. Incluso me dio a leer el libro de la vida. Me llamó la atención su figura de Coadjutor tan plena. De ahí en más sentí que debía pedirle al Señor, por intercesión de ese gran Coadjutor, nos enviara vocaciones de coadjutores. Hice novenas y pedí a los novicios que las hicieran.
- Quiero aclarar dos cosas: la primera que las fechas no son exactas. Al hablar de septiembre del 76 estoy marcando más o menos un tiempo, que abarca un período elástico de 6 meses.Para poder determinar con exactitud la fecha, tendría que ver los archivos de la Curia Provincial. Pero para el caso de esta narración basta con la indicación general del tiempo. La segunda cosa es que también en Salta en varias ocasiones sentí la moción de encomendar al Señor y a la Señora del Milagro el aumento de vocaciones en la Provincia (esto en general, y no específicamente de Coadjutores, los cual hice a Don Zatti). Incluso hice una promesa de que irían en peregrinación los novicios a la fiesta del Señor del Milagro si alcanzábamos el número de 35 novicios (esto se dio en septiembre de 1979).
- Vuelvo al pedido de vocaciones de Coadjutores. En julio de 1977 entró el primer Coadjutor joven (actualmente con 32 años). El 29 de octubre de ese mismo año entró el segundo (actualmente con 33 años). Después siguieron así:
· el tercero entró en 1978 actualmente con 33 años
· el cuarto entró en 1978 actualmente con 26 años
· el quinto entró en 1979 actualmente con 42 años
· el sexto entró en 1980 actualmente con 24 años
· el séptimo entró en 1981 actualmente con 39 años
· el octavo entró en 1981 actualmente con 27 años
· el noveno entró en 1981 actualmente con 23 años
· el décimo entró en 1981 actualmente con 27 años
· [el undésimo falta en el texto original, nota de Redacción];
· el duodécimo entró en 1982 actualmente con 25 años
· el 13º entró en 1983 actualmente con 25 años
· el 14º entró en 1983 actualmente con 25 años
· el 15º entró en 1983 actualmente con 22 años
· el 16º entró en 1985 actualmente con 25 años
· el 17º y el 18ºentraron este año y están en el Noviciado.
Es decir, desde que comenzamos las peticiones a Don Zatti entraron 18 coadjutores jóvenes que perseveran y cinco más que salieron del noviciado y del juniorado. En total: 23 vocaciones.
6. Los novicios, los estudiantes y los Coadjutores jóvenes hicieron varias veces la Novena en honor de Don Zatti pidiendo vocaciones de Coadjutores. Yo mismo también lo hice. Estoy convencido de su intercesión en este asunto, puesto que por el número es un caso raro en la Compañía. Como reconocimiento, en la 2da. y 3ra. edición del Devocionario del Sagrado Corazón hemos puesto la Novena para pedir por la Canonización de Don Zatti.
7. Un dato interesante es que la calidad de los que ingresaron y que perseveran. Son jóvenes que quieren de Coadjutores como San Ignacio quería que fueran, sin que les "doren la píldora". Para nosotros la vocación del Hermano Coadjutor es muy importante, El P. Arrupe decía que la Compañía, sin ellos, no era la Compañía, Tienen un carisma especial que se alimenta de la oración y del trabajo. Y hacen bien a todo el cuerpo de la Compañía. Y ellos piden exigencia. El P. Swinnen, quien era Maestro en el tiempo en que comenzaron a llegar las vocaciones de Hermanos (luego fue Provincial y ahora ha vuelto a ser Maestro de Novicios) ha sabido inculcarles ese verdadero carisma ignaciano de la Coadjutoría Temporal ya desde el principio. Y lo mismo hizo el que lo sucedió en el cargo de Maestro mientras él fue Provincial (el P. López Rosas). Los jóvenes se desilusionan cuando ven que se los trata con medias tiendas o con paleativos en su vocación. Quieren ser de una pieza (aunque a veces pataleen en el momento, pero en el fondo del corazón buscan cosas auténticas, y no imitaciones).
Esta ha sido, en líneas generales, la historia de mi relación con Don Zatti en el asunto de las vocaciones de Hermanos Coadjutores a la Compañía. Repito que estoy convencido de su intercesión, porque sé de todo lo que hemos pedido poniéndolo a él como abogado del asunto.
Nada más por hoy. Quedo, de Usted afmmo., en nuestro Señor y Su Santísima Madre,
Jorge Mario Bergoglio, S.J.
(Sigue)
8. Al releer la carta veo que habría que completar el nº 7 hablando de la calidad de los jóvenes Coadjutores. Son piadosos, alegres, trabajadores, sanos. Muy hombres y son conscientes de la vocación a la que fueron llamados. Sienten especial responsabilidad por rezar por los jóvenes Estudiantes jesuitas que se preparan para el sacerdocio. En ellos que no se nota "complejos de inferioridad" por no ser sacerdote, ni se les pasa por la cabeza aspirar al diaconado….etc.; saben cuál es su vocación y la quieren así. Eso es saludable. Y hace bien.
http://www.infoans.org/2.asp?sez=2&sotSez=13&doc=9897&lingua=3
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San Diego de Alcalá
Hermano Lego
(1400-1463)
Señor: enséñanos a amarte a Ti y a amar a los pobres,
como lo hicieron San Diego y tus demás santos.
En este santo se cumple lo que decía San Pablo: que Dios escoge aquello que para el mundo no tiene valor, para hacer grandes obras en el campo espiritual.
Nació en España en el año 1400, de familia muy pobre. De joven fue a un campo solitario a acompañar a un familiar que hacía allí vida de monje ermitaño. Y de él aprendió el arte de la oración y de la meditación y un gran cariño por Jesús Crucificado.
Se dedicó a las labores manuales y a recoger leña, y con lo que ganaba ayudaba a muchos pobres. Y como el que más da, más recibe, la gente empezó a llevarle abundantes limosnas para que repartiera entre los necesitados.
Pero sucedió que leyó la vida de San Francisco de Asís y se entusiasmó grandemente por el modo de vivir de este santo, y además estaba preocupado porque su demasiada popularidad en su tierra le quitaba la oportunidad de poder vivir en soledad y recogimiento. Y así fue que pidió ser recibido como religioso franciscano y fue admitido.
Diego había hecho muy pocos estudios, pero era muy iluminado por luces celestiales, y así sucedía que cuando le preguntaban acerca de los temas espirituales más difíciles, daba unas respuestas que dejaban admirados a todos.
Fue enviado a misionar a las Islas Canarias y allá logró la conversión de muchos paganos y no permitió que los colonos esclavizaran a los nativos. Y haciendo una excepción a la regla, los superiores lo nombraron superior de la comunidad, siendo un simple lego. Y lo hizo muy bien.
En 1449 hizo un viaje desde España hasta Roma a pie. Iba a asistir a la canonización de San Bernardino de Siena. Acompañaba al Padre superior, el P. Alonso de Castro. Este se enfermó y Diego lo atendió con tan gran esmero y delicadeza, que los superiores lo encargaron por tres meses de la dirección del hospital de la comunidad de Roma, y allí hizo numerosas curaciones milagrosas a enfermos incurables.
A San Diego lo pintan llevando algo escondido en el manto. Es un mercado para los pobres. Y es que en los últimos años estuvo de portero en varios conventos y regalaba a los pobres todo lo que encontraba. Y dicen que en un día en que llevaba un mercado a un mendigo se encontró con un superior que era muy bravo y este le preguntó qué llevaba allí. El santito muy asustado le respondió que llevaba unas rosas, y al abrir el manto sólo aparecieron rosas y más rosas.
Los últimos años de su vida pasaba días enteros dedicados a la oración. Al ver un crucifijo quedaba en éxtasis. Su amor por la Virgen Santísima era inmenso. Untaba a los enfermos con un poco de aceite de la lámpara del altar de la Virgen y los enfermos se curaban. Un muchacho cayó en un horno ardiente, y el santo lo bendijo y el joven salió sano y sin quemaduras.
El 12 de noviembre del año 1463, sintiéndose morir pidió un crucifijo y recitando aquel himno del Viernes Santo que dice: "¡Dulce leño, dulces clavos que soportásteis tan dulce peso!" expiró santamente.
En su sepulcro se obraron muchos milagros y el mismo rey de España, Felipe II, obtuvo la milagrosa curación de su hijo al rezarle a Diego. Por eso el rey le pidió al Sumo Pontífice que lo declarara santo. Y fue canonizado sólo 25 años después de haber muerto, en 1588.
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Christian, Santo Uno de los patronos de Polonia, 13 de noviembre
Noviembre 13
Etimológicamente significa "creyente, cristiano". Viene de la lengua latina. |
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María Patrocinio Giner Gomis de San Juan, Beata Mártir, 13 Noviembre
Nació en Tortosa, el 4 de Enero de 1874 y murió en Portichol de Tavernes de Valldigna, el 13 de Noviembre de1936. |
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Fuente: Vatican.va
Agustina Livia Pietrantoni, Santa Religiosa, 13 Noviembre
Una tierra... una familia |
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Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina04
Homabono de Cremona, Santo Sastre laico, 13 Noviembre
San Homobono, confesor, en Cremona, fue sastre y mercader de telas; al cual habiendo resplandecido en milagros, canonizó Inocencio III. |
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Fuente: www2.ocarm.org
María Teresa de Jesús (María Scrilli), Beata Fundadora, 13 de noviembre
Fundadora del Instituto |
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Fuente: ACIprensa.com | Asuncionistas.atspace.org
Kamen Vitchev, Pavel Djidjov y Josaphat Chichkov, Beatos Presbíteros y Mártires, 13 de noviembre
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Fuentes: IESVS.org; EWTN.com; hablarcondios.org, Catholic.net, misalpalm.com
Mensajes anteriores en: http://iesvs-org.blogspot.com/
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